Lectura Capítulo 1 "Sho-shan y la dama oscura

La inquietante ficción de lo real


Por: Carolina González Alvarado
Originalmente publicado en Semanario Ocho-80 de la Universidad Iberoamericana
¿Alguna vez te has despertado con la extraña sensación de que habitas en un sueño, o bien, que las vivencias oníricas experimentadas hace unos momentos eran más reales que el amenazante despertador sobre la mesita de noche? Son precisamente estos instantes, breves más no por ello menos intensos, en los cuales la realidad –o al menos eso a lo que nos aferramos en llamar de ese modo– parece descolocada, fuera de lugar, en los que la obra Sho-shan y la dama oscura de Eve Gil, se articula.
Enmarcada por un escenario citadino y actual, la obra es narrada por la voz de una joven que traduce sus viejos dibujos en palabras, en un testimonio que no se limita a realizar un recorrido lineal por el pasado sino que habita un espacio donde la imaginación es capaz de crear situaciones en las que, incluso, los individuos más normales podrían vivir los sucesos más extraordinarios.
Esta novela introduce al lector en un fascinante universo donde todo se convierte en una acuarela colorida y luminosa pues el espacio de lo cotidiano se transforma y la imaginación, el juego, aquello que podría ser una forma de evasión, en realidad es una estrageia para enfrentar la realidad y lograr entenderla.
Haciendo referencia a personajes del imaginario del anime japonés así como al pensamiento y la idiosincrasia mexicana, la novela sobrepone planos de la realidad hasta fundirlos en un tipo de escritura que introduce al lector en un juego cuyas reglas son las que ofrece el inquietante más placentero vértigo de la lectura.
La escritura de Eve Gil, como la imaginación, produce lo que no está, lo que no es palpable, lo que escapa a lo tangile. Aquello que se desliza por nuestra mirada pero que, como una gota de lluvia a través del cristal de una ventana, hace presente lo imposible y lo vuelve real.
La escritura de esta autora produce experiencia, crea voces, pasos, atmósferas y texturas. Espacios que no se ven pero que existen y son presencia, trazo, pintura, voz hecha imagen. Sho-shan y la dama oscura expone pinturas coloridas, dinámicas, cómicas a veces que, al estilo de las caricaturas japonesas, disfrazadas de simplicidad y gracia, presentan una forma de observar y comprender el mundo.

Con esta obra, Eve Gil Pues hace uso de los recursos de la ficción para construir una obra propositiva que consigue dislocar las nociones de realidad y simulada ensoñación para invitarnos a formar parte de ese espacio donde lo más extraordinario, aunque sea impresionante, puede ser lo más agradable.