Lectura Capítulo 1 "Sho-shan y la dama oscura

Integra Hellsing da cátedra sobre la novela "Sho-shan y la dama oscura" (fugaz aparición de "Cho")


Cortesía: Judith Castañeda
¿Y por qué el disfraz?
Por: Eve Gil
Desde antes que mi novela "Sho-shan & la dama oscura" saliera al mercado, yo ya había comentado con Murasaki Fujita, la ilustradora (e hija de quien esto escribe) que la presentación GRANDE tenía que ser una fiesta Cosplay, es decir, una fiesta de disfraces de personajes manga y anime. Debo decir que la idea surgió luego de que la acompañé a una de estas maravillosas locuras, en la que niños y adultos -eso fue lo más sorprendente: ¡adultos!- toman por asalto la identidad del personaje de sus afectos. Pese a que yo no fui disfrazada pues me consideraba una "señora respetable, madre de familia, ¿cómo creen? y bla bla", el hecho de acudir en plan de acompañante del Gran Sayamán (Gohan de Dragon Ball) me convirtió por default en MILK -que así se llama la mamá del susodicho y esposa de Gokú-o al menos así se referían a mí los chiquillos que rondaban a mi cría. Chin, de haber sabido, aunque sea un chonguito me hago y me consigo un quimono de Shangai (muy fáciles de conseguir en el Barrio Chino, muy distintos a los japoneses, sobre todo mucho más baratos, especie de batas de dormir y cerrados del cuello) Le dije entonces a Murasaki: a la próxima me disfrazo de la mamá del personaje que elijas, ¿vale?Pues bien: originalmente pensaba que la fiestecita COSPLAY que serviría de marco a la presentación de "Sho-shan", primera novela de "realismo mángiko" en el mundo, sería exclusivamente para los invitados; que los presentadores, adultos y profesores respetables, acudiríamos correctamente vestidos y se leerían las parrafadas de rigor en que se pondera la novela. Pero un día amanecí con la idea de que TAMBIÉN los presentadores habrían de integrarse al ambiente COSPLAY y jugar un poco con el público a no ser ellos mismos. Huelga mencionar que los presentadores que originalmente tenía contemplados para el show -salvo uno que se disculpó amablemente vía mail- ni siquiera respondieron al mail donde se los sugería. No puedo decir que me quedé sola en el mundo pues tengo bastantes amigos teatreros (en el sentido literal del término) y uno de ellos de inmediato aceptó sumarse al juego...porque se trata de eso, de jugar, de ser niños con intelecto adulto.Creánme que disfrazarse no es cualquier cosa: es un arte. Esto se lo aprendí a mi hija, como le aprendí que el manga es un arte que se practica desde el siglo XVII y despertó mi curiosidad y posteriormente mi imaginación. No es nada más envolverse en trapos.... teñirse o pararse los cabellos. Es un acto de creatividad, me atrevería a afirmar, equiparable al de escribir, actuar, danzar. No cambia solo el atuendo cotidiano, TIENE que cambiar lo que va debajo. Es performance, una necesidad inherente al ser humano de poner en práctica sueños e ideas que el sistema educativo se encarga muchas veces de frustrar (ahora mismo, aunque no viene al caso, mantengo un pleito sin cuartel con el profesor de Historia de Murasaki, precisamente uno de esos a quienes le coartaron la imaginación para que hicieran lo mismo con otros). ¿Por qué creen que nuestros ancestros, y todavía al interior de algunas tribus de África y Oceania, adornaban sus cuellos y orejas y se tatuaban y transformaban radicalmente su apariencia con lo que tuvieran a mano? Cuando Murasaki se disfraza del Gran Sayamán, es el Gran Sayamán y como tal actúa y así la percibo. Uno de los mejores momentos de mi vida como madre y artista ha sido contemplar la paulatina transformación de mi hija que convirtió un montón de trapos en el inconfundible atuendo de su héroe favorito, ¡kame-kame-ha!
Les pregunto: ¿consideran justo convocar a una PRESENTACIÓN COSPLAY, llena de jovencitos de colores, ansiosos de jugar y poner en práctica sus "súper poderes", condicionándolos a "chutarse" una hora de discursos por parte de cuatro escritores de apariencia perfectamente ortodoxa. Pienso que no. Y lo pienso, entre otras cosas, porque hace mucho dejé de asistir a las presentaciones de libros, a menos que sea en calidad de ponente -la palabra "no" escasea en mi vocabulario tratándose de mis amigos- porque en el fondo soy tan niña e inquieta como mi hija quinceañera y me aburro mortalmente... a menos que sean Carlos Monsiváis, Juan Villoro, Alberto Ruy Sánchez, René Avilés Fabila, Carmen Boullosa, o algunos de los pocos que cautivan público con apenas abrir la boca. Pero aún estos escritores carismáticos impacientarían a un grupo de chiquillos que quieren echar relajo... dejar de ser Juan para converirse en Naruto... olvidarse de que su mamá no la comprende para volverse Sakura. Decidí que los disfraces de los ponentes pertenecieran a animes conocidos porque los personajes de mi novela no serían reconocibles, todavía no, y eso también puede ser contraproducente. Así entonces, me propuse que tanto la autora (yo) como mis presentadores, eligieramos un personaje, digamos, del "dominio público" para, a partir de la presencia de ellos, atrapar a los potenciales lectores de la novela. Mientras se tomaban estas "capitales" decisiones entre Murasaki y yo, le dije que no tenía claro qué disfraz usar, en primer lugar porque ella eligió a un personaje huérfano de madre para la ocasión, en segunda porque yo pertenezco a la generación Princesa Caballero-Heidi-Astroboy-Sandy Belle, y aunque está muy bien sacar al niño interior de vez en cuando, ninguno de estos iba con mi edad ni con mi personalidad. La que me encantó de entrada fue la Cardenala de Trinity Blood, un mujerón como me gustan...y además un mujerón por ahora imposible pues no existen aún las cardenalas, no en la Iglesia Católica, ni tienen ni para cuando. Mi esposo sugirió que para disfrazarme de Caterina Sforza le pidiera prestados sus trapos a Norberto Rivera y en seguida pasé a otra cosa.
Por aquel entonces empezamos a ver los OVAS de Hellsing, que desde las primeras escenas me dejó estupefacta. I´m sorry, tengo debilidad, lo que se dice debilidad -no encuentro las malditas cursivas- por los vampiros desde los 14 años, tras leerme "Drácula", agarré la costumbre de dormir con la ventana abierta -que por supuesto abandoné al poco tiempo-, esperanzada en que llegara volando para chuparme la sangre, aunque recientemente perdieron su encanto para pasar a convertirse en los príncipes azules del siglo XXI (aunque me parece bien que los vampiros hayan desplazado a Luis Miguel y otros principitos nada recomendables). Pero desde la primera escena de Hellsing... esa niñita de nombre extraordinario -Íntegra- huyendo de un tío que, pistola en mano, y con el cadáver del padre de aquella tibio aún, pretende matarla para quedarse con la fabulosa herencia de los Hellsing, descendientes del célebre personaje de Drácula que le clavó la estaca en el pecho... y luego como el mismo vampiro que dormía su "sueño eterno" en las catacumbas del castillo despierta al ser alcanzado por la "sangre dulce" de la pequeña Íntegra quien acaba de recibir un balazo en el hombro...más aún, cuando vi a Integra adulta, como todo un caballero, a la usanza de una George Sand o una Natalie Barney...¡Marlene Dietrich!, otra clase de personajes que siempre me han cautivado: ¡Esa!, le dije a la Murasaki. Las mujeres de sexualidad ambigua, capaces de combinar una corbata con una cabellera de princesa; de ser "jefas" y a un tiempo dirigir una que otra mirada languida, me han obsesionado desde siempreComo escritora que soy, como cuando niña, hay ciertas historias que desenfrenan mi imaginación y Hellsing es una de ellas. Arucard, el vampiro, que es en realidad Drácula (y Vlad Tepes) transformado por la sangre dulce de una niña a la que entrena y enseña no solo a cuidarse sola, sino a mandarlo a él para combatir al mal, personificado en vampiros virtuales y -¡lo mejor!- una Iglesia Católica misógina que no quiere saber otra forma de hacer las cosas que no sea la suya, me parece sencillamente encantador... por no mencionar a su comparsa, Seras Victoria, la joven y tierna policía a la que Arucard, paradójicamente, le salva la vida... matándola (algo bastante complejo de explicar, lo sé)El caso, pues, es que esa es la razón por la que Sho-shan & la dama oscura será presentada por personajes de anime y no por escritores ni por actores, porque quienes han aceptado mi reto han aceptado asimismo renunciar a sus identidades para asumirse "Arucard", "Victoria" o "L". Eve Gil no acudirá a presentar su libro, no por grosería o por que se le haya atravesado algo de gravedad en el camino, o porque se le hayan subido los humos, sino porque prefiere que Integra Hellsing lo haga por ella. Esta, también, creo que es una forma sutil de gritarle al mundo de la oficialidad: ¡BASTA DE SOLEMNIDAD! ¡DE HACER DE LA CULTURA UNA MISA LAICA! ¿Realmente les interesa formar lectores?, empecemos por tenderles un cebo a quienes potencialmente lo son: que no digan, "ay qué flojera, una presentación de libro", sino que acudan a divertirse y a descubrir que los autores de esos libros son tan divertidos como sin duda lo son las obras que producen. Sería un sueño hecho realidad no solo inaugurar un mini género literario como el "realismo mángiko", sino una nueva forma de invitar a la gente, particularmente a los jóvenes, a que le pierdan el miedo a los libros y vean en la lectura un juego delicioso (lo que es, a fin de cuenta)Por cierto: una nueva encuesta de esas que siempre arroja cifras terriblemente desalentadoras, de las que surgió esa frasesita que no se nos despega de la lengua: "En México se lee medio libro al año por cabeza", ha presentado una variación harto interesante en sus estadísticas: la mayor cantidad de lectores en México, un 45%, se encuentra entre los jóvenes de 15 a 24 años. Esos jóvenes a los que todo el tiempo estamos molestando porque escriben con signos raros o se peinan como emos, o les gustan "esas caricaturas satánicas", leen más que quienes los critican y agobian con moralinas sin sentido.¿Acaso no vale la pena alterar el esquema de las presentaciones de libros en honor a ellos? ¿De los que realmente pueden cambiar este país con un ingrediente del que carecen -entre muchos otros- quienes nos gobiernan y se llama IMAGINACIÓN?

1 comentario:

Laura dijo...

Hola Qué tal!

Antes que nada te felicito por la publicación de tu libro Sho-shan y la Dama Oscura. Acabo de ver la cartelera de presentaciones del Grupo Santillana en la FIL y de ahí supe de tu libro, empecé a buscar referencias y realmente me pareció muy atractivo.

Después de esto, déjame presentarme. Soy Laura Quiroz, pasante de la licenciatura de Etnología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. No podría considerarme tal vez otaku, pero sí fan del mundo que propone la cultura pop japonesa (aunque qué más otaku y extraño podría parecer alguien si no es otakuólogo). Por esta razón he decidido enfocar mi vida académica a lo relacionado con el fenómeno que se ha desatado a nivel mundial a través del anime y el manga; y por esto mismo, iniciaré este largo trayecto con una tesis que explore las relaciones simbólicas que se dan en el cosplay.

Por la rápida búsqueda que realicé gracias a tu libro, he leído que también te gustan estos temas y que de hecho, te has iniciado como cosplayer, por lo que al ver tu mail en facebook no dudé en escribirte. Me gustaría mucho tener una charla o alguna entrevista contigo sobre estos temas y tu obra , y por supuesto, mantener el contacto. Espero esto sea posible.

Recibe un saludo y felicitaciones de mi parte. ^^